1. Edema
Síntomas: El exceso de agua es absorbido por las raíces más rápidamente de lo que las hojas pueden perderla, lo que provoca la hinchazón de las células vegetales y la formación de lesiones similares a ampollas. Ocurre cuando las plantas se riegan durante los días cálidos y las noches se vuelven frescas, o durante períodos de clima frío si no se reduce el riego.
Tratamiento: No existe tratamiento disponible.
Prevención: Regar temprano por la mañana cuando las temperaturas nocturnas bajen de los 18°C. Reducir el riego en otoño, cuando el crecimiento de la planta se ralentiza.
2. Carencia de calcio
Síntomas: Tiene un aspecto similar a una pudrición bacteriana o fúngica. Afecta a las Cattleya (especialmente a las Guarianthe) durante los periodos de crecimiento rápido. Las hojas nuevas pueden volverse negras en las puntas con una banda amarilla que avanza, el crecimiento de los brotes puede verse inhibido y las puntas de las raíces pueden morir. Los síntomas suelen aparecer en primavera y verano.
Tratamiento: Proporcionar calcio extra durante el crecimiento activo. Utilizar un fertilizante de calcio-magnesio de buena calidad, o añadir nitrato de calcio al agua. También es posible hacer más disponible el calcio presente en el agua dura utilizando un fertilizante acidificante como el 20-10-20.
Prevención: Proporcionar calcio extra a través de un buen fertilizante cal-mag o nitrato de calcio.
3. Carencia de magnesio
Síntomas: Puede causar hojas curvadas, reducción del crecimiento y clorosis marginal o intervenal. Los síntomas se manifiestan generalmente en las hojas más viejas o intermedias. En primavera, las hojas más viejas amarillean y caen a medida que la planta traslada el magnesio al nuevo crecimiento.
Tratamiento: Proporcionar magnesio extra durante el crecimiento activo. Usar un fertilizante de calcio-magnesio de buena calidad.
Prevención: Proporcionar magnesio extra mediante un buen fertilizante cal-mag.
4. Daños por frío
Síntomas por exposición al frío: el crecimiento se ralentiza. Otros síntomas incluyen:
- Lesiones superficiales, cavidades, áreas hundidas y decoloración
- Tejidos impregnados de agua, seguidos de marchitez y pardeamiento
- Decoloración interna (pardeamiento)
- Aceleración de la muerte natural de los tejidos
- Mayor susceptibilidad a ataques fúngicos y bacterianos
Síntomas por helada: los síntomas pueden no manifestarse inmediatamente, sino aparecer tras la exposición a temperaturas más cálidas. Los signos incluyen deshidratación o quemaduras en el follaje, manchas necróticas en las hojas, hasta la muerte de partes de la planta o de la planta completa.
Tratamiento: Eliminar el tejido muerto para prevenir infecciones bacterianas secundarias. Como precaución, aplicar una mezcla con hidróxido de cobre en las áreas dañadas con un cepillo de dientes.
Prevención: Conocer las necesidades de temperatura de sus orquídeas y controlar cuidadosamente las temperaturas mínimas previstas durante el invierno.
5. Puntos y hojas rojas
Síntomas: Se forman manchas rojo-violáceas o las hojas adquieren un color rojo-violáceo si se exponen a luz intensa. Esto se debe a las antocianinas, colorantes naturales presentes en todas las partes de la planta, con tonalidades que van del rojo al azul según el pH.
Las antocianinas tienen varias funciones:
- Colorean las flores para atraer pájaros e insectos para la polinización
- Protegen a la planta de los rayos ultravioleta, absorbiendo determinadas longitudes de onda de la luz solar
- Aumentan la resistencia de la planta a las bajas temperaturas
6. Quemaduras solares
Síntomas: Aparecen repentinamente manchas negras en las hojas cuando estas se sobrecalientan por una exposición excesiva a la luz. La quemadura suele manifestarse en el punto más alto de la hoja y con el tiempo se transforma en una cicatriz marrón claro.
Tratamiento: La quemadura es irreversible y el daño foliar puede favorecer infecciones secundarias.
Prevención: Trasladar gradualmente las plantas a condiciones de luz más intensa, exponiéndolas progresivamente durante un período de 2 a 3 semanas, para que se adapten lentamente a la nueva intensidad luminosa.
7. Deshidratación
Síntomas: Se reconoce principalmente por las hojas que aparecen blandas, flácidas y arrugadas, similares a las de una flor marchita. Las hojas pueden volverse opacas y amarillear. Las raíces pueden aparecer secas, podridas o blandas al tacto.
Tratamiento: Dos casos principales:
- Planta que no ha sido regada en mucho tiempo: las raíces estarán grises, marchitas y arrugadas pero duras. Sumergir la orquídea solo en agua hasta que las raíces vuelvan a estar verdes. Luego, regar cada vez que las raíces vuelvan a estar grises o de color claro.
- Planta regada regularmente pero aun así deshidratada: es probable que existan problemas en las raíces. Verificar el estado de las mismas: probablemente estén podridas. Consultar la sección sobre pudrición radicular en la página de enfermedades.
Prevención: Regar con una frecuencia regular.
8. Caída de los botones florales
Síntomas: Los botones florales se marchitan y caen de una planta que por lo demás parece sana, no llegan a abrirse en flores o se pudren dentro de la vaina.
Causas: Si acaba de comprar una orquídea, la causa más probable es el daño a los botones debido al traslado o a cambios bruscos de luz y agua. Otras causas pueden ser:
- Sustrato demasiado seco (resta humedad a los botones) o demasiado mojado (pudrición de raíces)
- Cambios repentinos de temperatura
- Sustancias químicas en el aire (humos, etileno de motores de combustión)
- Insectos como pulgones y trips que se alimentan de los botones
- Humedad demasiado baja, exposición excesiva a lámparas, daños por fertilizantes
- A veces sin causa aparente
Prevención: Adoptar buenas prácticas de cultivo, manteniendo niveles adecuados de humedad y temperatura. Si una vaina comienza a amarillear u oscurecerse, retirarla suavemente para evitar que la condensación haga pudrir los botones. En caso de pulgones o trips, tratar con un insecticida seguro para las flores.
9. Malas hierbas y helechos
Síntomas: Cuando los helechos comienzan a crecer en una maceta de orquídeas, sus robustos rizomas y raíces fibrosas llenan rápidamente la maceta, asfixiando las raíces de la orquídea. La planta sufrirá un lento declive ya que las raíces pudriéndose no podrán seguir sosteniendo su crecimiento.
Tratamiento: Retirar helechos y malas hierbas tan pronto como comiencen a emerger en la maceta. Si se espera demasiado, será necesario extraer la planta, eliminar todo el material de cultivo y los helechos alrededor de las raíces, y luego trasplantar con sustrato nuevo y estéril.
Prevención: Evitar cultivar helechos cerca de las orquídeas y mantener el área de cultivo libre de malas hierbas. Las esporas se propagan fácilmente en el aire y siempre encuentran la forma de arraigar en el sustrato.
10. Moho en el sustrato
El moho suele ser causado por el hongo Ptychogaster. Este hongo polvoriento, con filamentos blancos, crece sobre la materia orgánica en descomposición, pero no se alimenta directamente de la planta.
Síntomas: La primera señal es un crecimiento blanco y esponjoso en la superficie y dentro del sustrato. Conforme progresa la infección, el hongo permea el sustrato y finalmente cubre las raíces. Al ser hidrófugo, impide que las raíces absorban agua, causando un crecimiento pobre y, en los casos más graves, la muerte de la planta.
Tratamiento: Trasplantar la orquídea en un sustrato nuevo y fresco, asegurándose de eliminar todo el material en descomposición que alberga el hongo.
Prevención: Los sustratos más gruesos con cierta cantidad de material inorgánico son menos favorables para el crecimiento del hongo en comparación con los sustratos a base exclusivamente de corteza. Es aconsejable utilizar corteza de alta calidad y trasplantar las plantas antes de que el sustrato comience a degradarse.
11. Quemaduras por fertilizante
Acumulación de sales: Las sales presentes en el agua de riego y las añadidas con los fertilizantes se acumulan con el tiempo. La acumulación aparece como costras blanquecinas o parduscas sobre el sustrato y alrededor de la maceta. Un exceso de sales de fertilizante puede quemar y matar a las orquídeas.
Síntomas: La falta de crecimiento de las raíces puede indicar una concentración dañina de sales minerales en el sustrato. Si sospecha de un problema, extraiga la planta de la maceta y revise las raíces: puntas de las raíces muertas, raíces marrones o costras salinas sobre la superficie del sustrato son señales de alarma. En las fases avanzadas aparecen puntas foliares marrones, hojas dañadas y pseudobulbos comprometidos.
Tratamiento: Enjuagar abundantemente la maceta una vez al mes, regando con grandes cantidades de agua para disolver las sales. Después de una hora, repetir el riego para eliminar completamente las sales acumuladas.
Prevención: Es preferible usar un fertilizante diluido, con una concentración igual a un cuarto o un octavo de la dosis indicada en la etiqueta, en lugar de utilizar el fertilizante a fuerza completa.

